Russell Meyers, 1942, lesiona por vía transventricular
la cabeza del núcleo caudado y el ansa lenticular con mejoría
del temblor y la rigidez, pero alta mortalidad
Fenelon, Guiot y Brion publican mejoría de temblor y rigidez
(40-70%) con coagulación del globo pálido-ansa lenticular
tras abordaje subfrontal.
Irving Cooper lesiona accidentalmente la arteria coroidea anterior
con mejoría del temblor pero se producen grandes lesiones
isquémicas con alta mortalidad.
Spiegel y Wycis, 1947, realizan la primera Talamotomía
Estereotáxica en humanos en trastornos psiquiátricos.
Talairach y Leksell, 1948-1949, crean sus propios aparatos y los
emplean para el tratamiento de síndromes dolorosos y alteraciones
del movimiento, abordando el tálamo y el globo pálido.
Hassler y Riechert, 1954, son los primeros en lesionar el tálamo
para tratamiento de los signos parkinsonianos, abordando el núcleo
Vim, que recibe aferencia cerebelosa , y el VL que recibe aferencia
palidal.
Cooper y Narabayashi en la década del 1950 realizan quimiopalidotomía
y quimiotalamotomía con alcohol, observando mejoría
del temblor y rigidez en un 80%.
Bravo, 1958-1959, realiza una talamotomía con buen resultado
tras un error de cálculo al realizar una palidotomía
Obrador y Svennilson, 1957-1960, lesionan el globo pálido
con termolesión y logran mejoría significativa de
más del 80% en 81 pacientes con EP con seguimiento entre
1 y 5 años.
Spiegel, Wycis, Andy y Fager, 1963-1968, publican resultados similares
a los obtenidos con la talamotomía lesionando el campo
de Forel (campotomía) o la región subtalámica
posterior pero con mayor morbilidad.
Los resultados iniciales de estas técnicas quirúrgicas
para la EP fueron variables, desde la mejoría intensa hasta
la falta de beneficio motor, los abordajes bilaterales no fueron
satisfactorios ya que existía un alto riesgo de disartria
Las complicaciones de los abordajes a estas tres estructuras principales
comprendían déficit sensitivo y motor, disfagia,
alteraciones del lenguaje, aparición de movimientos anormales
y hemorragia, representando una morbilidad transitoria entre 0.3-3.9%,
permanente en 1.8% y una mortalidad por hemorragia del 3%.
Todos los procedimientos estereotáxicos se llevaban a cabo
tras la realización de una ventriculografía.
Guiot y col, 1962, fueron los primeros en introducir el registro
electrofisiológico para delimitar la diana quirúrgica
en el momento de la intervención.
La cirugía estereotáxica quedó practicamente
en desuso en 1968, con la introducción de la Levodopa que
ciertamente podía controlar el temblor y la rigidez además
de mejorar la acinesia. Considerándose a partir de entonces
candidatos quirúrgicos para la talamotomía a los
pacientes hemiparkinsonianos con temblor o bién a los que
no toleraban la medicación (inferior a un 5%).
Sin embargo tras 5 años de experiencia con Levodopa severos
problemas aparecieron. No todos los pacientes eran capaces de
tolerar la medicación por la aparición de efectos
indeseables tales como psicosis, alteraciones gastrointestinales,
diskinesias relacionadas con la Levodopa y fluctuaciones motoras.
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